Ven, acércate que hoy tengo algo que contarte. Siéntate en este banco, vamos, aquí, justo a mi lado. Tal vez esté frío al principio, pero conforme más tiempo estés sentado en él, menos frío parecerá.
Verás, quiero hablarte de la vida, que sin duda, es mi tema favorito. Me gusta pasarme horas reflexionando, observando y aprendiendo de lo que veo. Seguramente, si múltiplicas tu edad por 12 no alcanzarás la mia. Al igual que tampoco lo conseguirás, si le restas a 200 el resultado anterior. Las palabras que voy a narrarte tendrás que reflexionar si quieres llegar a la moraleja y aplicarla a ti.
Mira, si quieres triunfar, guíate por tus cinco sentidos. Observa, huele, escucha, gusta y toca. Observa la maldad. Huele a la envidia. Escucha los gritos mudos. Gusta y disgusta cada momento. Toca la bondad. Observa lo invisible. Huele el miedo. Escucha el silencio. Gusta el tiempo. Toca la justicia. Pero sobre todo, observa, huele, escucha, gusta y toca: los detalles. Pues son el reflejo del inconsciente. Aquellos rasgos que ninguna máscara podrá cubrir.
Ten mucho cuidado con el miedo, pues es el mejor amigo de la tiranía. Y recuerda: 'no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti'. Nunca dejes que tus preferencias busquen antes la riqueza que la virtud.
Que el miedo a caer no te impida volver a levantar. Es mucho más fuerte el hombre que levanta que el que sigue en pie. Nunca dejes de avanzar, pues lo que no te mata hoy, te hace más fuerte mañana.
¿Recuerdas que cuando te sentaste el banco era gélido y desagradable? Ahora ya no. Estos son los cambios. La gente les tiene un miedo incomprensible. Todo cambio es bueno, ¿sabes por qué? Porque de todo cambio aprendes algo.
Seguramente, mis palabras oirás. ¿Pero puedes escucharlas?
Atiende justo ahora, porque esta sí que es la clave, la regla de oro. ¿Sabes qué es lo mejor que puedes hacer en esta vida? ¿Qué es lo que de verdad vale la pena en todas estas palabras? VIVIR. Sí, qué tontería, ¿verdad? Verás, todos los hombres mueren, pero no todos realmente viven.
Disfruta cada día como si fuese una nueva vida, como si fuese el último. No dejes escapar ninguna oportunidad por pequeña o improbable que sea. Si algo malo sucede, ¡ya habrá tiempo de arreglarlo! Pero ¿sabes qué? El tiempo pasa. Y si hoy no aprovechas, mañana tal vez no puedas volver atrás.
Y he aquí el final de mis palabras. ¿Puedes verme? ¿Ves las arrugas de mi alma? Yo soy la que prefirió observar, la que no disfrutó, la que quiere volver atrás. Pero ¿sabes qué? Ya es tarde.....
¡VIVE!
